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10 oct. 2011

Todos sabemos quecuanto más peligroso es algo, más tentador es también... Y quieres acercarte, quieres probarlo, quieres robarle sus deseos y hacerlos tuyos. Quieres saber qué se siente. Él se acerca, te abraza por la espalda, respira tu olor y se camufla en tu cuello, desatando la locura. Poco después, toca, acaricia, besa, muerde, chupa y... Ahh. Ya has caido. Presa de su encanto, pero sobre todo, presa de tus instintos. Ya no hay vuelta atrás. Lo has hecho. Y ¿por qué no decirlo?. Te sientes feliz, satisfecha. Una chica segura, con un toque de maldad y picardía, que consigue lo que quiere. 

un verano para recordar

Cuando te pasa algo bueno debes inmortalizarlo para siempre. Haz una foto de tu sonrisa de idiota o déjalo por escrito para que cada vez que lo leas te envuelva la magia del momento vivido. Haz lo que quieras pero inmortalízalo porque los momentos buenos no ocurren todos los días y los malos sí, y necesitamos algo que de vez en cuando nos recuerde porqué merece la pena vivir.
Se trata de ir dejando atrás las cosas malas y concienciarnos de que debemos convertir cada momento bueno, en algo eterno.
Así que vamos a darle rienda suelta a la imaginación, y dejemos que salgan los sentimientos taponados por la fuerte imagen y el obligado saber estar.
Mantengo la cabeza alta y nunca la bajare.

Algún día alguien podrá conmigo, pero esa persona no eres tú y ese día tampoco será hoy.

6 oct. 2011

MRC

Vamos sonríe, no es tan difícil y me encanta que lo hagas, me encanta ver como detrás de esos labios se esconde esa larga, blanca y resplandeciente sonrisa, así que smile, buzëqesh, lächeln, मुस्कान, tersenyum, Смилес, sorrisi, 微笑, o más simple, SONRIE , ya que lo más importante para mi es que tú seas feliz.

Aprendí a levantar la cabeza cuando sentí odio, a llorar cuando me di cuenta de que no valió la pena y a reír cuando soñé con tu sonrisa. Aprendí a recordar cuando entendí que todo vale la pena. Aprendí que no termina, que cambia de forma. Que se puede amar eternamente. Que hay que rodear y llegar al otro lado para darse cuenta de que siempre es lo mismo. Aprendí que los amores eternos pueden terminar en una noche, que grandes amigos pueden volverse grandes desconocidos. Aprendí que el nunca más, nunca se cumple y que el para siempre, siempre termina. Aprendí que el que quiere puede y lo consigue. Que a veces el que arriesga no pierde nada y que perdiendo también se gana.